Fragmento: Anarquismo y libertad del texto Malatesta. Pensamiento Y Acción Revolucionarios


MALATESTA. PENSAMIENTO Y ACCIÓN REVOLUCIONARIOS

VERNON RICHARDS

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Anarquismo y libertad

En la naturaleza, en la naturaleza extrahumana, domina simplemente la fuerza, es decir, el hecho brutal, sin atenuaciones, sin límites, porque no existe todavía aquella nueva fuerza a la cual la humanidad debe su diferenciación y su elevación, la fuerza de la voluntad consciente.


Toda la vida específicamente humana es una lucha contra la naturaleza exterior, y todo progreso y adaptación es superación de una ley natural. El concepto de la libertad para todos, que implica necesariamente el precepto de que la libertad de uno está limitada por la igual libertad de otro, es un concepto humano; es conquista, es victoria, quizá la más importante de todas, de la humanidad contra la naturaleza.


Es lamentablemente cierto que los intereses, las pasiones, los gustos de los hombres no son naturalmente armónicos, y que como éstos deben vivir juntos en sociedad es necesario que cada uno trate de adaptarse y conciliar sus deseos con los de los demás y llegar a una manera posible de satisfacerse a sí mismo y a los otros. Esto significa limitación de la libertad, y demuestra que la libertad, entendida en sentido absoluto, no podría resolver la cuestión sin una voluntaria y feliz convivencia social.


La cuestión sólo puede resolverse mediante la solidaridad, la hermandad, el amor, que hacen que el sacrificio de los deseos inconciliables con los de los demás se haga voluntariamente y con placer. Pero cuando se habla de libertad en política y no en filosofía, nadie piensa en la quimera metafísica del hombre abstracto que existe fuera del ambiente cósmico y social y que podría, como un dios, hacer lo que quiera en el sentido absoluto de la palabra.


Cuando se habla de libertad se está hablando de una sociedad en la cual nadie podría hacer violencia a los otros sin encontrar una tenaz resistencia, en la cual, sobre todo, nadie podría acaparar y emplear la fuerza colectiva para imponer la propia voluntad a los individuos y a las colectividades mismas que proporcionan la fuerza.

Estoy de acuerdo en que el hombre no es perfecto. Pero eso no constituye sino una razón más, y quizá la mejor, para no conferir a nadie los medios que le permitan “poner frenos a la libertad individual”.


El hombre no es perfecto. Pero ¿dónde encontrar entonces a aquellos hombres no sólo bastante buenos como para convivir pacíficamente con los demás, sino también capaces de regular autoritariamente la vida de los otros? y suponiendo que existieran, ¿quién los designaría? ¿Se impondrían por sí mismos? Pero ¿quién les serviría de garantía contra la resistencia, contra los atentados de los “malvados”? ¿O los elegiría “el pueblo soberano”, ese pueblo al que se considera demasiado ignorante y malo como para vivir en paz, pero que adquiere de golpe buenas cualidades cuando se le pide que elija a sus patrones?...


La sociedad armónica sólo puede nacer de las libres voluntades que se armonizan con libertad bajo la presión de la necesidad de la vida y para satisfacer la exigencia de hermandad y amor que florece siempre entre los hombres ni bien se sienten libres del temor de ser oprimidos y de carecer de lo necesario para sí mismos y para su familia.


Nos jactamos de ser sobre todo y ante todo propugnadores de la libertad: libertad no para nosotros solos, sino para todos; libertad no sólo para lo que nos parece verdad, sino también para todo lo que puede ser o parecer error...


Reclamamos simplemente lo que se podría llamar la libertad social, es decir, la libertad igual para todos, una igualdad de condiciones que permita a todos los hombres realizar su propia voluntad con el único límite impuesto por las ineluctables necesidades naturales y por la igual libertad de los demás...


A cualquiera le resultaría ridículo pensar que al ser nosotros defensores de la voluntad, quisiéramos que cada uno tuviese la libertad de matar a sus semejantes...


La libertad que nosotros queremos no es el derecho abstracto de hacer la propia voluntad, sino el poder de hacerla; por lo tanto, supone en cada uno los medios de poder vivir y actuar sin someterse a la voluntad de los demás; y como para vivir la primera condición es producir, el presupuesto necesario de la libertad es la libre disposición para todos del suelo, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo.

No es cuestión de tener razón o estar equivocado; es cuestión de libertad, libertad para todos, libertad para cada uno siempre que no viole... la igual libertad de los demás. Nadie puede juzgar de una manera segura quién tiene razón o está equivocado, quién se halla más cerca de la verdad y qué camino conduce mejor al mayor bien para cada uno y para todos. La libertad es el único medio para llegar, mediante la experiencia, a la verdad y a lo mejor: y no hay libertad si no existe la libertad de equivocarse. Y además, ¿quién debe decidir cuál es la verdad y cuál el error? ¿Fundaremos entonces un ministerio de instrucción pública con sus profesores autorizados, los libros de texto admitidos, los inspectores de las escuelas, etcétera? ¿Y todo esto en nombre del “pueblo”, tal como los socialistas democráticos quieren llegar al poder en nombre del “proletariado”?


¿Y la corrupción que ejerce el poder, es decir, el hecho de creerse con derecho y de encontrarse en condiciones de imponer a los demás la propia voluntad?


Nosotros decimos, con justa razón, que cuando los socialistas democráticos llegan al Parlamento dejan prácticamente de ser socialistas. Pero esto no depende, por cierto, del hecho material de sentarse en una asamblea que se titula Parlamento; sí depende, en cambio, del poder que acompaña al título de miembro del Parlamento.


Si nosotros dominamos a los demás, de una u otra manera, y les impedimos hacer lo que quieren, cesamos prácticamente de ser anarquistas. Que digan que somos sentimentalistas y todo lo que les parezca, pero no podemos dejar de protestar enérgicamente contra esta teoría reaccionaria, autoritaria, liberticida, que afirma la Libertad como un principio bueno para una futura sociedad pero la niega para la sociedad actual. Precisamente en nombre de esta teoría se establecieron las actuales tiranías; y en su nombre se establecerán las del futuro, si el pueblo se deja ganar por ella. Un historiador de la Gran Revolución Francesa, Louis Blanc, al querer explicar y justificar la contradicción que existe entre las proclamadas aspiraciones humanitarias y liberales de los jacobinos y la feroz tiranía que ejercieron cuando ocuparon el poder, distinguía justamente entre la “República”, que era una institución del porvenir, en la cual se aplicarían en toda su amplitud los principios, y la “revolución”, que era el presente y servía para justificar todas las tiranías como medios para llegar al triunfo de la libertad y de la justicia. Lo que ocurrió fue el ajusticiamiento en la guillotina de los mejores revolucionarios, aparte de una infinidad de desdichados, la consolidación del poder burgués, el imperio y la Restauración...


Para combatir, y combatir eficazmente a nuestros enemigos, no tenemos necesidad de renegar del principio de la libertad, ni siquiera por un momento: nos basta con querer la libertad verdadera y quererla para todos, tanto para nosotros como para los demás.


Deseamos expropiar a los propietarios y expropiarlos con la violencia, porque ellos detentan con la violencia la riqueza social y se sirven de ella para explotar a los trabajadores, no ya porque la libertad sea una cosa buena para el porvenir, sino porque es buena siempre, tanto hoy como mañana, y los propietarios nos la quitan al quitarnos los medios para ejercitarla.


Queremos abatir al gobierno, a todos los gobiernos –y abatirlos con la fuerza porque es con la fuerza como nos obligan a la obediencia–, también en este caso no porque nos burlemos de la libertad cuando ésta no sirve a nuestros intereses, sino porque los gobiernos son la negación de la libertad y no es posible ser libre sin haberlos abatido.


Deseamos, y con la fuerza, quitar a los sacerdotes los privilegios de que disfrutan, porque con estos privilegios, garantizados por la fuerza del Estado, ellos quitan a los demás el derecho, es decir los medios, de ejercer una igual libertad de propagar sus ideas y creencias.


La libertad de oprimir, de explotar, de obligar a la gente a hacer el servicio militar, a pagar impuestos, etcétera, es la negación de la libertad; y el hecho de que nuestros enemigos empleen de una manera tan inoportuna e hipócrita la palabra libertad no basta para hacernos renegar del principio de ésta, que es el carácter distintivo de nuestro Partido, que es el factor eterno, constante y necesario de la vida y del progreso de la humanidad.


Libertad igual para todos y derecho, por lo tanto, de resistir a toda violación de la libertad, y de resistir con la fuerza brutal, cuando la violencia se apoya sobre la fuerza brutal y no hay medio mejor para oponerse a ella con éxito.


Y este principio es hoy verdadero y lo seguirá siendo siempre, ya que en cualquier sociedad futura si alguien quisiera oprimir a otro, éste tendría el derecho de resistir y de oponer la fuerza a la fuerza.


Y por lo demás, ¿cuándo termina la sociedad presente y comienza la futura? ¿Cuándo podrá decirse que ha terminado definitivamente la revolución y comenzado el triunfo incontrastado de una sociedad libre e igualitaria? Si hay gente que se atribuya el derecho de violar la libertad de cualquiera con la excusa de preparar el triunfo de la libertad, es seguro que encontrará siempre que el pueblo no está todavía maduro, que hay siempre peligros de reacción, que la educación no terminó aún, y con esta excusa tratará de perpetuarse en el poder –poder que podría comenzar como fuerza de pueblo rebelado, pero que al no ser regulado por el sentimiento profundo del respeto por la libertad de todos, se transformaría en un gobierno propiamente dicho, como los que existen hoy.


Pero nos dirán: ¿queréis entonces que los sacerdotes sigan embruteciendo a los niños con sus mentiras? No, nosotros creemos necesario, urgente, destruir la influencia maléfica del sacerdote, pero creemos que el único medio para lograrlo es la libertad, la libertad para nosotros y para ellos. Con la fuerza queremos, y un día u otro lo lograremos, quitar a los sacerdotes todos sus privilegios, todas las ventajas que deben a la protección del Estado y a las condiciones de miseria y sujeción en que se encuentran los proletarios; pero hecho esto, sólo contamos, y sólo podemos contar, con la fuerza de la verdad, es decir, con la propaganda.

Creemos –y por eso somos anarquistas– que la autoridad no puede hacer nada bueno, o que si puede hacer algo relativamente bueno, produce en cambia daños cien veces mayores. Se habla del derecho de impedir la propagación del error.


Pero ¿con cuáles medios? Si la corriente más fuerte de la opinión estuviera a favor de los sacerdotes, serían entonces éstos los que impedirían nuestra propaganda; si en cambio la opinión estuviera en favor de nosotros, entonces ¿qué necesidad habría de renegar de la libertad para combatir una influencia en decadencia y arriesgarse a despertar simpatía hacia esa influencia al perseguirla?


Libertad entonces, libertad para todos y en todo, sin otro limite que la igual libertad de los demás: lo cual no significa –es incluso ridículo tener que decirlo– que admitamos y queramos respetar la “libertad” de explotar, de oprimir, de mandar, que es opresión y no libertad.





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Diálogo de un Grito sin voz





– Madre, ¿qué es la patria?

– Una forma machista de referirse al territorio donde uno vive o nació. Aunque se usa a menudo, viene siendo algo así como "la tierra de mi padre".

– Ay. ¿Le puedo decir Matria, entonces?

– ¡! ... Puede que suene lindo pero, ¿no te parece mejor mi país?

– Pues... Entonces Lares es el Altar de mi país.
(fragmento)

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Post-Data: Resurge el anarquismo en Puerto Rico



Texto: Joel Cintró Arbasetti
Foto: Alexandra Sierra

Un colectivo anarquista marchó durante la manifestación que tuvo lugar el pasado 18 de julio de 2010, cuando miles de manifestantes se movilizaron a protestar contra el gobierno.

Para parte de quienes estuvimos presente fue la primera vez que vimos un grupo de anarquistas constituidos en colectivo, marchando junto a la multitud, enarbolando su bandera rojinegra y desplegando una llamativa pancarta donde pudimos leer su nombre:

La Acción Libertaria.

Desde el año pasado y en el transcurso de éste, en diferentes locales de Río Piedras se vieron hojas que anunciaban charlas sobre anarquismo. También en algunas manifestaciones de protesta se podía ver un solitario individuo enarbolar la bandera o cuando más, dos o tres marchantes la acompañaban...



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En Prisión Insular: Sobre el fracaso tanto del Marxismo como del régimen Capitalista


"El socialismo autoritario no es lo único que existe para hacerle frente al capitalismo. Entiendo que deberíamos rescatar el poder creativo del socialismo libertario, arrebatarle a los estatistas y paternalista la palabra socialismo de la boca."
XXI


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Hipótesis acerca de la aceptación voluntaria de la propiedad (neo)lockeana

Hipótesis

Si una sociedad-sin-Estado voluntariamente aceptase la propiedad (neo)lockeana como su axioma fundamental debe aceptar también el neofeudalismo voluntariamente.


Haga click en este hiperenlace para leer o descargar el ensayo.



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Textos para el 'Círculo de lectura' del colectivo 'La Acción Libertaria' y otros textos más

      Esta entrada pretende facilitar los textos que se utilizarán en la primera reunión del 'Círculo de lectura' del colectivo 'La Acción Libertaria'. La creación de dicho colectivo demuestra el creciente interés por soluciones libertarias desde Puerto Rico y su viabilidad en el escenario social contemporáneo. Dicha reunión será el sábado, 14 de agosto de 2010, en el Seminario de filosofía Ludwig Schajowics de la UPR en Río Piedras. Los textos son La conquista del pan de Piotr Kropotkin y La ideología anarquista de Ángel Cappelletti. 

¡Salud y larga vida para La Acción Libertaria!
 ...

     Otros textos que han sido añadidos a la biblioteca de 'Semillas libertarias' son Anarquismo, libertad y poder de William O. Reichert y La sociedad contra el Estado de Pierre Clastres.

     El primero de estos textos está dirigido a presentar como las 'Ciencias políticas' no logran desembarazarse de la presupuesta necesidad de un Estado y que si se rechaza dicha opción solo nos quedaría esperar ser aplastados por el mismo. Este prejuicio pretende restar importancia a las posibilidades de transformar el orden social desde la libre asociación de individuos libres, el cuál es uno de los presupuestos básicos del anarquismo y que solucionarían muchos dilemas teóricos presentados por los 'científicos políticos'.

     El texto de Clastres es una exposición y análisis de las sociedades 'primitivas' de América del Sur. Este etnólogo señala como un prejuicio etnocentrista la presentación académica de dichas sociedades como 'sociedades sin Estado', como si las mismas estuviesen en un estadio de organización política inferior. Por el contrario, dichas sociedades evitan (según Clastres) que sus líderes alcancen el poder político y el uso de la coerción (mando/obediencia). Por tanto, son 'sociedades contra el Estado' y  sus necesidades socio-económicas son definidas según su cultura. O sea, su desarrollo económico no implica necesariamente la aparición de un Estado una vez hayan cruzado X nivel tecno-económico, según se presupone en la sociología marxista, sino que la aparición del Estado parece estar más vinculada al poder de la palabra articulada por los 'profetas' que han aparecido en algunas de dichas sociedades. Este discurso prófetico, según lo presentado en el texto, parece flanquear los obstáculos que presentan los 'primitivos' al rechazo de que sus líderes articulen un discurso que favorezca la coerción.



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25 de julio: Día de la Constitución (¿Y quién lo celebra? ¿Y quiénes podrían celebrar la aprobación de la Constitución Colonial de Puerto Rico?)

Laborradura del Carimbo y XXI

25 de julio: Día de la Constitución (¿Y quién lo celebra? ¿Y quiénes podrían celebrar la aprobación de la Constitución Colonial de Puerto Rico?)


Digamos que en el 2010, el 25 de julio cayó domingo. Y que parte del pueblo estará libre. Y que, considerando que nuestro pueblo no necesita muchas excusas para fiestear (y disfrutar del escapismo), celebren algún tipo de reunión por aquello de que es un “día oficial” y algunos no trabajan el lunes. Aunque también es muy probable que este día pase por alto para muchos otros. Como también es igualmente probable que los descendientes de puertorriqueños que viven en el exterior, por aquello de que extrañan el calorcito del archipiélago, confundan conceptos y agiten banderas puertorriqueñas sin tener muy en claro el asunto.

Los únicos que deben saber el dichoso porqué de la celebración, son quienes el 25 de julio de este año cobrarán $ 100 dólares de donativos por la comelata. O sea, los líderes del Partido Popular Democrático (PPD) cuyos antecesores nos llevaron “jalda arriba”, en la década de los 50, hacia el colonialismo consentido sin ningún tipo de reparos. Sus hipnotizados seguidores les seguirán detrás. Son éstos los únicos con la osadía de celebrar la Constitución Colonial a estas alturas. Y en la exacta fecha en que desembarcaron las tropas estadounidenses por Guánica. ¡Qué coincidencia! La invasión estadounidense y la imposición de la Constitución del Círculo Cuadrado Invisible, o sea, del Estado Libre Asociado se conmemoran el mismo día. En otras palabras, somos testigos de un partido político que orgullosamente celebra nuestra subordinación política, económica y social a un gobierno extranjero. (¿Partido de ingenuos, de cínicos, arrodilla'os o charlatanes? ¿¡Partido de sensatos!? ¿El Partido Populista Demagógico?)

Aviso que le traigo a todo aquél que dude que el PPD y el Partido Nuevo Progresista (PNP) son “alas de una misma ave de rapiña”. Aviso que les traigo a todos los que protestan intermitentemente y que quizá se sientan parcialmente comprendidos por ver a los políticos Populares haciendo “cardio” en las largas marchas y caminatas que se han celebrado en contra del gobernador Luis Fortuño y todos sus secuaces.

El 25 de julio, día que el Estado ha declarado “oficial”, afirmo (y sin temor a parecer aguafiestas) que si se recuerda y se analizan sus implicaciones, para nada podría ser un día festivo. El día de la Constitución Colonial de Puerto Rico revestido con las siglas ELA, no es más que un día triste para cualquier habitante de este archipiélago que posea una pizca de sentido común y que esté comprometido con la descolonización de Puerto Rico.

El 25 de julio se conmemora el cómo nuestro ancestros de los 1950's, bajo la propaganda de “referéndum quiere decir”, fueron embaucados por la clase dirigente de aquel momento. El cómo el gobierno de los Estados Unidos confabulado con la elite criolla, engañaron a la comunidad internacional para aplacar la crítica y los revuelos externos e internos.

Esto nos debe llevar a la reflexión de lo que se le hace llamar democracia y cuestionar, desde la perspectiva libertaria, aquello que se le denomina como La Constitución.

Los demócratas afirman que su democracia queda legitimada por La Constitución. Y La Constitución describe el cómo se “supone” que quede estructurado el régimen estatal. O sea, es La Constitución es Esa cosa (casi) sagrada con la que se delimitan los poderes del Gobierno.

Este importantísimo documento, como se le supone, se ha escrito “a puerta cerrada” por una Asamblea Constituyente (los genios del momento, en representación de TODOS los habitantes del momento y del futuro) y luego ha sido presentada a los votantes para su aprobación. Estos votantes a su vez representaban al pueblo, a los jóvenes y niños que no estaban en edad de votar, entre otros que no pudieron o no quisieron asistir a la votación. Estos votantes pasarían a ser “el pueblo”. De esta manera, “el pueblo” delegaba su poder decisional y para autogobernarse a un puñado de hombres. Así, sobre un papel, se pretendía definir el futuro de todos los habitantes que vivieran en el país. Aún los que ni siquiera habían nacido, los que nacerían pronto y los que nacerían después.

Así La Constitución fue aprobada por una generación de votantes en particular. Lo que quiere decir que la democracia representativa y el Estado, han sido legitimados solo por las pasadas generaciones y otros muertos del ayer. Y para colmo para constituir a Puerto Rico como colonia in saecula saeculorum.

Por tanto, el día de la Constitución del Estado Libre Asociado se celebra la coerción por la dictadura de las decisiones del pasado sobre la vida del presente, la aceptación de un régimen colonial y la participación privilegiada de vividores y parásitos en la (re)organización social, política y económica del territorio puertorriqueño.

¡Opongamos nuestra cultura, fuerza y trabajo contra tamaña estupidez!


¡Viva la libertad, para el individuo, el pueblo y Puerto Rico!


¡Salud y Revolución Social!


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'El cambio silencioso' y 'Acerca del anarquismo'

     Nos complace seguir presentándoles textos que señalen formas alternativas a lo que hay.

     Una excelente introducción a las propuestas anarquistas contemporáneas lo es el panfleto Acerca del anarquismo de Nicolas Walter.  Aunque el texto está dirigido principalmente al lector inglés, su lenguaje sencillo y su presentación de diferentes perspectivas libertarias lo hacen una buena introducción breve. El texto consta de tan solo 28 páginas.  Es una excelente lectura para compartir con aquellos que muestran afinidad (o curiosidad) por los anarquismos.

     El cambio silencioso de Esteban Magnani presenta como muchos trabajadores argentinos aceptaron el reto de recuperar sus puestos de trabajo (re)ocupando empresas abandonadas por sus patrones. Retomando el trabajo bajo su propia dirección, demostraron la ineptitud de sus antiguos patrones y lo innecesarios que son para mantener la producción de bienes y/o servicios.


     Si les interesa conocer algo más acerca de las empresas recuperadas pueder ver La toma, un documental dirigido por Naomi Klein que presenta la recuperación de una fábrica de metalurgia.  También reseña otras empresas recuperadas.

     Ambas lecturas y el documental son altamente recomendables. ¡Qué las disfruten!
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      En otras notas, el texto de la entrevista a Noam Chomsky acerca de la Revolución Libertaria Española está disponible en formato pdf en la sección de Semillas en pdf.

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