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Assaif w el3omla (La espada y la moneda)

No sé
cómo es que pocos
ven la conección
entre la noblesse
y los parásitos de sangre;
como ambos
la sangre les confirió poder
que ganaron de maneras
tan sangrientas como los cuentos
y la historia.

No sé
cómo es que pocos
se fijan de que
entre la noblesse et la borgoisie
las diferencias son de nombre,
y el abandono de espada y máscara
por billetera y vino.

No sé
cómo es que tantos,
para rabia de quienes
cargan un mundo mejor
en sus corazones,
aspiran ser parásitos
mientras los desangran
porque creen imposible
romper las cadenas
entre amo y esclavo.

Sé que hay
niveles de pervasividad
de cadenas más sutiles
que el oro contante y sonante
y los tanques amarrados
con balas y bombas.
Sí, el dulce cianuro
que mata de a poco
e imposibilita morar
esconde en su nombre
su razón de atar sin escapatoria
al perderse la filia de iguales
y asentarse el amor de amos.

-EXV
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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

La presencia anarquista en el ciberespacio

Aunque me arriesgo a caer en el monólogo, la cuestión de principios o sencillamente ambos, no puedo evitar preguntarme: ¿cuán útil es la presencia anarquista en el ciberespacio?
Hay ámbitos en los que queda más claro y ´posiblemente hasta se caiga de la mata que nuestra presencia e involucramiento es esencial, especialmente todo lo que tenga que ver con la denominada piratería; es de anarquistas impulsar y tomar parte en el libre y gratuito compartir de información, ideas, arte, música, software, libros electrónicos y otros. De eso no cabe duda.

No obstante, en lo que más directamente cabe y concierne nuestro Ideal, ¿cuán útil o necesaria es nuestra presencia en el ciberespacio? Sé que esto se publicará en un blog y por ende estará presente en el ciberespacio pero igual no puedo evitar preguntarme cuán útil o beneficioso al Ideal es esto de presentar nuestros temas en el ciberespacio y tratar de impulsar el tipo de sociedad que queremos. Y el cuestionamiento surge de varias cosas que he observado en el internet, como por ejemplo:

·         La obstinación generalizada de usar el internet para distraerse y no informarse (¡Dios libre! Hace daño estar leyendo de esas cosas que pasan)
·         La convención social del internet de sólo aceptar creer cosas que se aprendan a través del chiste o un mero video de YouTube, sin exigir fuentes o ser muy crítico de las fuentes presentadas
·         La triste tendencia a que los blogs los leen y siguen aquellos que ya andan convencidos de lo que se dice en el blog
·         El bombardeo de anuncios en prácticamente todo foro de parte de los capitalistas
·         La creciente falta de espacios públicos reales, ya que casi todo le pertenece a los Estados o a los capitalistas
·         La asunción generalizada de que la sociedad no se puede cambiar, y sólo se puede vivir en el carpe diem o luchar por meras reformas para tus conocidos más cercanos.

A menudo los anarquistas, igual que los marxistas, escriben y hablan de “la revolución” que traerá a la realidad nuestras ambiciones. Pero no puedo evitar preguntarme de qué revolución hablan. La Revolución Francesa no logró acabar con los absolutistas ni traer la igualdad social más de lo que el asesinato trae la resurrección, y lo mismo ha pasado con la revolución Bolchevique, la cubana, y muchas otras llamadas revoluciones. Perdonen mi cinismo respecto a las insurrecciones, pero la única manera en que se me hace posible y razonable entender el concepto de Revolución Social de Bakunin es entender revolución no como insurrección masiva y cambio de estructura social forzado sino más bien como un cambio a algo radicalmente distinto a lo ya conocido a través de la costumbre, la práctica, la utilidad y el ejemplo. Me consta por razones lógicas que para que esto se dé a cabo hacen falta el convencimiento político-moral que irrevocablemente lleve a la práctica del ideal anarquista y socialista libertario de manera repetida y numerosa en el ámbito micro para que se torne macro y que a este proceso se le llame la revolución social, pero, ¿cómo logramos ese convencimiento de manera inquebrantable? ¿Cómo logramos que no sólo saque raíces la semilla libertaria, sino que de ella surja un árbol que rehúse dejar de crecer y dar fruto hasta morir? Y, volviendo al punto de partida, ¿de qué manera contribuye, realmente, nuestra presencia en el ciberespacio a ello?

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Más allá del reino del empleo y desempleo


En Puerto Rico, ha comenzado un “nuevo” Gobierno y ya es palpable que, sin contar ciertos parches necesarios ante las circunstancias, los políticos nos ofrecen más de lo mismo, principalmente en el ámbito laboral: empleo, subempleo y desempleo, nada más. No habrá que esperar mucho para admitir que el ejercicio electoral sirvió de muy poco, o nada, en favor de una sociedad – de sociedades – de individuos libres. Pero comencemos con las (pocas) buenas noticias de este evento.

Considero útil la movida para incluir a las parejas de hecho y a las del mismo sexo en legislaciones que buscan evitar el abuso en el hogar (ley 54). También la movida del municipio de San Juan para extender ciertos beneficios marginales que ya poseían los matrimonios (heterosexuales) a las parejas (de cualquier orientación sexual) que conviven sin la “bendición estatal”. Este tipo de medidas no interfieren con la igual-libertad de los demás, sino que acrecentan las posibilidades de ver la justicia desde una óptica igual-libertad. Sin embargo, se trata de medidas que eliminan arbitrariedades estatales que favorecen un sólo tipo de familia y la proyección estatal de la perspectiva puritana que considera ciertas orientaciones sexuales como no aceptables y “anti-naturales”.

Ahora bien, a pesar del Estado y el Gobierno de turno, nos toca a todos fomentar culturas de respeto y tolerancia ante comportamientos humanos que en nada nos agreden u obstaculizan y que para nada resultan en proyectos de conquista y explotación. Investiguemos y propaguemos formas alternativas de proteger la igual-libertad que concuerden con nuestros principios libertarios. Esto es en definitiva un proyecto a largo plazo pero que bien podría considerarse propaganda por el hecho y acción directa de gran eficacia para insertarnos en las luchas del activismo civil ofreciendo recursos revolucionarios, evitando sumarnos a las tendencias reformistas que tan mal sabor nos dejan por su mínimo alcance en la praxis.

Volvamos al tema del empleo, de los 50,000 empleos prometidos por el Gobernador de turno. Aunque nos prometiera un millón de empleos, ¡empleos para todo el mundo!, el empleo es precisamente el yugo, la dictadura, la subordinación, el método de producción capitalista por excelencia. A pesar de la sustitución de empleados por máquinas y robots, el empleado es en ciertas áreas de la industria más barato (considere la fabricación de ipods, por ejemplo) que la producción automatizada y todavía más barato y necesario en diversas áreas del sector de los servicios, que tanto a crecido en el capitalismo post-industrial. Sin embargo, si el empleo es necesario para muchos de los humanos que habitan nuestro planeta es porque el “auto-empleo” es ya casi imposible.
 
La lógica del empleo – el yo trabajo para un sueldo bajo las órdenes y el beneficio de corporaciones capitalistas, en no muy pocas ocasiones, –  a calado tan profundo en nuestra cultura que la búsqueda del sustento por cuenta propia se puede definir en términos del mismo. O empleo o auto-empleo o desempleo o empleador. Empresarismo le llaman a esta vaina. ¿Dónde a quedado el cooperativismo, la autogestión y el sindicalismo revolucionario en todo esto? ¿Dónde la empresa o municipio comunista entra como opción?

Para hacer el cuento largo corto, estás prácticas tan necesarias para una revolución socialista han quedado enredadas en el autoritarismo y el espejismo de la posibilidades de un Estado Benefactor o tachadas como utopías, sueños de un mundo mejor. Alguna gente, muy poco algo mal informados, han visto en esta representación del Estado una suerte de anti-capitalismo “pragmático y realista”, de forma que lo proyectan como la única solución al capitalismo salvaje y rapaz. Se trata de hacer al capitalismo una experiencia tolerable y de darle apariencia de justicia social a una constante y generalizada intervención estatal.

La política nuestra de todos los días está dominada por la “dicotomía” (neo)liberalismo-progresismo, ambas tendencias encerradas dentro de la lógica del capitalismo y su demarcación estatalizada acerca de lo que es “lo tuyo”, “lo mío” y “lo nuestro”. Bajo este discurso – algo simplificado para efectos de esta entrada – es que se inscriben los reclamos y promesas acerca de más y “mejores” empleos y aún, desde el adentro de este discurso podemos divisar los límites de alcanzar esas metas de forma permanente o estable.

Los ciudadanos de muchos Estados han visto “desvanecer” miles de empleos de forma cíclica en menos de una generación. Y esto no corresponde a mejores formas de sustento diferentes al empleo, sino que implican desahucios, ansiedad, depresión, frustración, mayores deudas, menos o ningún lujo, problemas familiares y hambre en no pocos casos. Sin embargo, la receta para esta enfermedad social vuelve a ser escritas en términos de empleo y las dosis del mismo que hacen falta. ¿Cuál es la receta actual, en Puerto Rico, para la creación de “nuevos” empleos? Otorgarle privilegios a patronos y capitalistas que van desde el subsidio de salarios con fondos del Estado, entiéndase, con los fondos pagados en impuestos por los ciudadanos, hasta una moratoria en el pago de ciertos impuestos y patentes, o sea, a que estas empresas se le exime, por cierto tiempo de aportar al fondo Estatal. Además, pueden retener parte del ingreso del empleado que en circunstancias usuales habría de parar en las arcas de Hacienda, pero en este caso, para costear los gastos en consumo de energía eléctrica. En pocas palabras, pueden tomar aun más de lo producido por los demás y aportar menos al Estado que los privilegia y promueve. Así se socializan despóticamente los costos de hacer negocio en Puerto Rico y mientras las ganancias las disfrutan unos pocos bajo el amparo de la protección estatal de la “propiedad privada”.

Nada nuevo queridos lectores, más de lo mismo.

– Pero al menos habrían más empleos.

Empleo, subempleo, desempleo y más empleo, esa resulta ser la única lógica del “status quo”.

Hace no muchos años, en Puerto Rico, era el Estado quien asumía el rol de crear empleos bajo su propia nomina. Así creció la escuela pública, la policía y todos los departamentos de servicios estatales. Al final, como ha quedado en evidencia durante los últimos 8 años, esto ha resultado muy costoso y virtualmente imposible de pagar con los recaudos impositivos y el constante endeudamiento estatal.

– Pues que cobren más impuestos a las corporaciones. Y si es necesario, que no se le pague (por ahora) a los bonistas.
– Pero, ¿para qué? ¿Para seguir fomentando monopolios de efectividad mediocre?
– Al menos habrían empleos.
– ¿Acaso no puede cada humano conseguir su sustento sin depender de la relación patrono-asalariado?
– Tipo no seas utópico y pon los pies en la realidad.
– No, no, de veras. Hablo de aquí y ahora y con lo que hay.

No somos pocos los que tenemos habilidades que bien podrían intercambiarse en el mercado actual y así mitigar la necesidad de trabajar por un salario. Alguna gente ya hace bizcochos, mecánica, plomería, etc., sin contar con la bendición estatal y contando con sus medios de producción. Algunos de estos viven toda su vida de esta manera sin necesidad de un salario adicional. Y si algunos legitiman sus auto-empresas es para evitar que Hacienda les cierre el quiosco por evasión. Y cuando lo hacen no es sin gran sacrificio y con la necesidad más tarde de orientar su empresa en formas más o menos capitalistas. Así se integran finalmente al círculo vicioso de generación de empleadores, empleados, sub-empleados y desempleados.

¿Y si en vez de darle privilegios a los empleadores se disminuyeran las trabas que desalientan el auto-empleo? Esto no requeriría subsidios del Estado y pudiera redundar en un mayor recaudo  tributario. Aun si los recaudos estatales no subieran, podría reducir el gasto estatal en ayudas por desempleo, insuficiencia alimentaria, gastos de salud, etc. ¿Por qué los “políticos” no mencionan nada similar a esto? Esa es la pregunta.

Cuando se discute la des-regulación de mercados siempre se apunta a los mercados capitalistas propiamente dichos, acerca de como pueden hacer negocios las corporaciones que dominan los mercados financieros, agrícolas, medicinas, etc. ¿Qué tal si desregulan los mercados que proveerían auto-empleo?

Continuaré presentando el argumento en términos reformistas para que sea más evidente como la soga sigue partiendo por lo más fino, aun cuando Alejandro insista en lo contrario.
Si usted tuviera muchas menos trabas estatales (por no decir ninguna) para auto-emplearse y se quedase sin trabajo bien pudiera ofrecer algún producto o servicio desde su casa, o a domicilio, hasta conseguir un nuevo empleo o seguir con su propio negocio desde su casa. Esto, a su vez, potenciaría mejoras a las condiciones de los asalariados porque bien pudieran optar por renunciar y hacer algo por cuenta propia en vez de aceptar malas condiciones laborales o pasar de un patrono a otro. Así mejoraría la posición de aquellos asalariados que no tienen contratos de unionado a la hora de negociar salarios, horarios, beneficios etc. con su patrono.

Esta situación no apunta a una revolución socialista, pero sería una manera plausible de disminuir el desempleo, aumentar la participación laboral, nivelar el sub-empleo y aún virar la tortilla en torno a la oferta y demanda del trabajo asalariado en favor del trabajador, pues contaría con mayores opciones que brincar de patrono en patrono. Y esto es sólo contando con las relaciones de mercado. Bien pudiera el Gobierno tolerar proyectos comunistas de agricultura, por ejemplo, sólo por probar más alternativas de auto-empleo. Obviamente esto implicaría que no podrían cobrarle ningún impuesto en moneda. Lo que dificultaría la extracción de riquezas por parte del Estado si abriese estos espacios. Digamos que le pide que contribuyan con una fracción de sus productos a los comedores de la escuela pública o alguna ONG, sólo por eso de obligarles a costear algún tipo de impuesto. ¿Adónde voy con todo esto?

Lo que intento reseñar es la actitud mafiosa del Estado, que limita las posibilidades de auto-sustento obligándonos así a participar en relaciones patrono-asalariado por necesidad. Aún más, el sistema de impuestos y regulaciones estatales nos imposibilita de cultivar y cosechar la tierra (individual o colectivamente) sin pagar al Estado una cuota por permitirnos esto (¡por permitirnos el auto-sustento!). Esto nos vuelve a tirar, a usted y a mí, dentro de un mercado Estatalmente estructurado para el beneficio último de la clase capitalista y la élite de poder que les protege y cobija. Y luego el Gobierno nos promete crear empleos para ayudarnos a “echar pa’ lante” y “progresar”. ¡Esto es una charlatanería!

La verdad es que no hay voluntad política en el Gobierno para repeler estas trabas. Y eso que lo propuesto no está lejos ni de los postulados (neo)liberales ni progresistas, aunque sí muy lejos del saqueo capitalista que ambos bandos sustentan cuando llegan al poder. El (neo)liberalismo y el progresismo sólo son escudos demagógicos para ocultarle a usted y a mí que no se nos permite trabajar libremente porque a la élite de poder se les haría más difícil el apropiarse del producto de nuestro trabajo. Las instituciones estatales y los capitalistas tendrían que (volver) a recurrir a términos más violentos para imponer sus prerrogativas, cosa bien que pudiera provocar (mayor) inestabilidad social, implicando malos tiempos de negocio para estos. Además, sería muy notorio que la estructura estatal efectivamente promueve la apropiación de los frutos del trabajo ajeno. Es por esto que tanto (neo)liberales como progresistas justifican (algunas o todas) estas regulaciones estatales como la única forma de alcanzar cierta calidad en los productos o servicios, protegiendo al consumidor y al ciudadano, y estabilizar el orden social, pues sino todo degeneraría en “anarquía”, caos y  una lucha feroz de todos contra todos.

– Es que no hay de otra. Las cosas son como son y tiene que haber un orden.
Pues próximamente reseñaremos las posibilidades del orden en la anarquía y sus beneficios para todos nosotros; excepto para los capitalistas, la élite de poder y sus vela güiras.

NO votarás


Al menos eso me dicta mi conciencia. No porque votar sea un tabú entre anarquistas (yo personalmente voté en contra de la reducción del derecho a la fianza en el referéndum pasado), sino porque votar en las elecciones generales de un sistema gubernamental representativo no resuelve nada, nothing, rien en buen francés; un soberano carajo en buen castellano. Pero usted pudiera opinar diferente por múltiples razones. Consideremos algunas de estás.

Tú debes votar...
  1. porque es un derecho y si no lo usas lo pierdes.
También es un derecho la libertad de expresión y de asamblea. Aún así el Acta Patriótica (entre otras prácticas, por ejemplo la histórica Ley de Mordaza, etc.) pueden inutilizar sus efectos. Lo mismo sucede con las elecciones. ¿De qué sirve tener un representante que luego de elegido olvida cada promesa, reclamo o necesidad de sus representados? De nada, nothing, rien...
   2.  porque la Administración (PNP) actual no sirve.
Ok. Y ¿cuál ha de servir y para qué?  Mayormente vienen ha servirse con megaproyectos en favor de sus conocidos, aliados, etc. Y eso de ¿qué nos sirve? De nada, nothing, rien...
   3.  para impulsar los candidatos del Partido del Pueblo Trabajador.
Gente, la mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Este partido, según han declarado sus candidatos, propone fortalecer y acrecentar la centralización estatal (sector público le llaman). Conciliar esto con la autogestión obrera es fácil decirlo en palabras, sólo en palabras. Al final quedan dos opciones: o la centralización estatal o la descentralización libertaria. Los puntos medios sólo son más de lo mismo; otra forma de vender el status quo con la carga onerosa que representa la institución gubernamental. En este sentido, sus propuestas para liberar al trabajador del capitalista pudieran quedarse tan cortas como casi nada, nada, nothing, rien...
   4. porque está en juego la descolonización.
Sí sí, claro. ¿Quién dice? El Congreso de EEUUA no ha recomendado ni avala la consulta. O sea, se trata de una consulta no vinculante convocada luego de que cayera la popularidad del Gobernador incumbente. De la forma implementada es incapaz de enviar un mensaje claro y contundente a favor de ninguna opción no colonial. La triste realidad es que para descolonizar a Puerto Rico, el plebiscito servirá de nada, nothing, rien...
   5. porque no se saca nada con no votar.
Todo lo contrario. Se logra muy poco o nada (en favor del socialismo y la libertad) votando en las elecciones generales. Votando por representantes no se logra nada.

No votar es un argumento válido contra un sistema injusto que utiliza la violencia para ordenar la sociedad en el mayor beneficio de unos pocos. La forma más clara de mostrar que nuestras acciones favorecen la autogestión es desvinculándonos del sistema de legitimación del autoritarismo disfrazado cómo sacrosantas elecciones generales.

Apenas quedan pocos días antes de las elecciones generales del 6 de noviembre; sólo un día de cada cuatro años. Pero tu vives la vida todos los días, por cada semana, mes y año.

Riega la voz. ¡Anímate! Atrévete a no votar. Comienza tu (r)evolución social hoy.

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PS

Si aun así encuentras razones para votar, recuerda que la (r)evolución social está en como vivimos cada uno de nosotros cada día. No descanses tus ideales en la autoridad de otros. Retoma tu autonomía individual y ayúdanos a construir una mejor sociedad desde la igual-libertad, la solidaridad y la Anarquía.

Yo, el 6 de noviembre, no iré a votar.

La vuelta del optimismo al anarquismo (de cualquier localidad)

Cuando digo optimismo no pretendo proyectar la retórica panfletaria y derrotista que nos invita aceptar nuestra condición de subordinados y a dar más para alcanzar el éxito convertido en ascenso que nos espera "a la vuelta de la esquina" profetizados en los libros "motivacionales y de autoayuda". Tampoco el optimiso exacerbado a lo Kropotkin (ojo, que me encanta el contenido de su obra y su estilo sencillo al escribir) de que pronto y con la insurrección armada acabaríamos con la criminalidad y la pobreza de un tirón; de una vez y para siempre (tampoco pretendo proponer que este escritor anarquista creyera o propagará estas ideas precisamente, pero es una interpretación fácil de llegar luego de leer algunos de sus textos más conocidos). Y es que hay mucho por hacer en pro del libertarismo y se puede hacer de muy buen ánimo.



Por ejemplo, el Colectivo La Acción Libertaria (Puerto Rico) ha trabajado unos círculos de lecturas de textos anarquistas que es un resurgimiento (o hasta un comienzo) de compartir la teoría e historia del anarquismo. Esto es importantísimo si queremos promover y afinar el pensamiento anarquista. No se trata sólo de oponerse al Estado sino de crear una alternativa al sistema capitalista actual. Sin embargo, no hay que reinventar la rueda. Hay muchos textos libertarios (y no-libertarios) útiles para abrir nuestras mentes a nuevas formas y expectativas.

Este colectivo también lleva su blog y algunxs integrantes del mismo son colabores regulares de Semillas Libertarias. Acá no nos conformamos con hacer la revolución por la Web. Sabemos que se trata de mucho más que eso. Pero siendo un mecanismo costo efectivo para hacer accesible a los puertorriqueños material anarquista pues no podíamos hacer más que intentar. Y no me quejo del resultado. Lectores de todo el mundo se han acercado a los textos aquí publicados y más de un artículo ha sido re-publicado en otros blogs.

Además, en enero de este año se celebró en el Ateneo Puertorriqueño la 3ra Conferencia anual de la NAASN dónde participaron conferenciantes locales y de diversas partes del mundo. Las mismas muestran el creciente interés de insertar el movimiento anarquista local dentro del marco internacional.

Por último, se ha inaugurado recientemente el Centro Social CCC en la avenida Manuel Fernández Juncos en Santurce. Han presentado conferencias y talleres de diversos y variados tópicos y este sábado 13 de octubre tendrán un taller de ajedrez básico. Claramente, no todoo tiene que ser lata política y grito de rebeldía. El CCC va abriendo camino entre las muchas cosas que se le puede ofrecer a la comunidad y junto a la comunidad partiendo de los principios éticos del libertarismo.

Todo esto debe ser motivo de renovado optimismo para quienes creemos en el socialismo desde la libertad individual. Aún cuando se acercan las elecciones generales y los vecinos vayan sacando esas viejas banderas partidocráticas que a no pocos nos roban un poquito el ánimo, recordemos que queda mucho por hacer, por orientar, por escribir, por compartir, por aprender y por vivir. Porque el anarquismo es vida pura, un movimiento que surge y resurge del deseo de vivir, cómoda, tranquilamente y en paz con los demás. Seguimos cuestionando el status quo pero ya sin desasosiego,  pues tenemos muchísimo para ofrecer que favorezca una mejor convivencia social. Y esto vale para Puerto Rico y para el mundo entero.

¡Lucha sí! Buen ánimo, alegría y salud también.
Gracias por leernos y sigan en contacto.

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Desmitificando la Anarquía

El anarquismo no es precisamente una ideología, sino un movimiento que defiende unos criterios éticos y socio-políticos que depende de unos axiomas fundamentales sin los cuales estaríamos hablando de cualquier otra cosa por falta de definiciones clara. Ahora bien, si consideramos la autonomía individual (el auto-control y la responsabilidad que esto conlleva) y la igual-libertad-para-todxs-lxs-humanxs como los axiomas fundamentales del anarquismo nos vamos a encontrar con una seria de diversos, y virtualmente infinitos, proyectos que podrían surgir y desarrollarse. (Existe una confusión/competencia entre cuales debieran ser dichos axiomas, sin embargo esto sería tema suficiente para otro artículo y/o ensayo.) Una sociedad que fundamente sus principios políticos sobre estos axiomas sería una sociedad anarquista. El anarquista es aquél que promueve la desaparación de las relaciones autoritarias entre humanos por relaciones libertarias o anarquistas, o sea, fundamentadas en los axiomas mencionados anteriormente. Dichos axiomas no son infalibles ni resumen la totalidad de las relaciones libertarias, mas bien son una síntesis fiable que nos permite medir si lo que proponemos es compatible con el libertarismo  o no. Aún así, no todo podrá establecerse a priori. Será la práctica la que vaya definiendo el alcance de dichos conceptos, su aceptación, modificación y o rechazo.

¿De dónde surgen los mitos anarquistas?

Al ser tan amplio el horizonte de proyecto realizables en la Anarquía, algunxs individuos y/o grupos han sentido la necesidad de establecer unos patrones que consideran legítimos como guía hacia la libertad, en la mayoría de los casos, como defensa a los ataques de que el anarquismo no tiene un proyecto definido o es meramente una apología del caos y la violencia mezclado con aspiraciones utópicas. Sin embargo, estos patrones o estilos de vida no son la realización total y final de la Anarquía, ni tienen que ser aceptados hegemónicamente por todxs lxs que promueven la igual-libertad-para-todxs-lxs-humanxs.

Algunos de estos mitos serían que...

Todx anarquista es atex

Considerar que es posible o necesario limitar la creencia en una o varias divinidades es un proyecto que ya no debiera generar tanto furor entre anarquistas. Las posturas anti-religiosas tienen sus razones. Aún dentro de la posibilidad de creencias en dios/dioses, liberaciones o salvaciones espirituales lo que ha de cuestionarse es el fundamentalismo, fanatismo, jerarquías autoritarias, etc. Habrá y hay ateos, budistas, cristianos, musulmanes anarquistas. El pensamiento acerca de si existe o no una dimensión espiritual no debe ser impuesto como parte de nuestra organización social libertaria. En todo caso es una opción cultural individual que debe ser respetada siempre que no se utilice para socavar la igual-libertad para todxs.

Todx anarquista es comunista

No todo anarquista es comunista. Es más, si somos consecuentes con los principios fundamentales del libertarismo no podríamos asumir que la organización económica sería exclusivamente comunista, colectivista o de mercado, sino una constante experimentación que se ajustaría a las prácticas de cada individuo, colectivo basado en los recursos que tienen disponibles. Que haya anarquistas que valoren o estimen que es mucho más útil el compartir comunitariamente ciertos bienes y/o servicios no implica que no sea potencialmente posible y útil el intercambio (monetario o de trueque, etc), y viceversa.

Todx anarquista favorece la insurrección (violenta y/o armada)

Definitivamente, NO todxs lxs anarquistas son pacifistas. Pero tampoco todxs lxs anarquistas tienen que creer en una insurrección armada con la que comienza la Revolución. A diferencia de una revolución "política" donde un grupo pretende suplantar a otro en el poder o cambiar la estructura estatal a una más conveniente a sus intereses, la revolución social es una práctica del día a día. Esto no implica que no sea necesario repeler las agresiones autoritarias por la fuerza. Sin embargo, aunque es importante y necesario que la inmensa mayoría de lxs libertarixs estén dispuestos a repeler dichas agresiones, no podemos imponer que todxs lo hagan así. Habrá individuos que por diversas razones no estén dispuestos agredir a otrxs bajo ninguna circunstancia y esto, aunque pudiera ser contraproducente, debiera ser respetado. Tal vez estxs anarquistas puedan colaborar en otras esferas de la resistencia.

Tampoco podemos esperar que todx anarquista no-pacifista esté sediento de provocar una insurrección (a lo Bakunin). Queda claro que el romanticismo del siglo XIX ha recedido y que el enfrentamiento contra un Estado en la actualidad es ampliamente asimétrico. Así que no es sorprendente que muchxs libertarios y otrxs afines al libertarismo no consideren la insurrección como punto de partida obligatorio. Sin embargo, esto no implica que no exista resistencia libertaria en la práxis ni una merma en el ímpetu luchador.

Todx anarquista debe consumir (o dejar de consumir) X, Y y/ó Z


Algunxs  anarquistas, al igual que la mayoría de lxs humanxs, tienen sus preferencias en torno a comidas, ropa, tecnología, etc. Sin embargo, debemos ser cuidadosos a la hora de vincular las razones por las cuáles hemos escogido tal o cual estilo de vida con el anarquismo. El riesgo de hacer parecer que nuestro estilo de vida es el único "verdaderamente" revolucionario o anarquista es el de que nuestro pensar se torne en un nicho donde solo caben unos pocos practicantes.

La Anarquía es el fin de la pobreza y el crimen

Aún cuando esperemos una sociedad más justa en la Anarquía, no podríamos asegurar el fin de la pobreza y la criminalidad entre otros males sociales. Confiamos en una dismininución radical de la criminalidad basado en que no habría razones económicas para robar, matar, extorsionar, etc. Sin embargo, existen razones subjetivas por las cuales diversos individuos estarían dispuestos agredir a otrxs incluyendo, claro está, el deseo de imponerse de forma autoritario.

De forma similar, la pobreza no es solo causada por privilegios o una mala planificación. Ciertos elementos naturales pueden fomentar hambrunas y epidemias en ciertos lugares lo que resultaría inevitablemente en cierta desigualdad. Lo mismo podría ocurrir si algún individuo o colectivo rechazara cierta tecnología o práctica que pudiera redundar en mayor cantidad de bienes y servicio con menos esfuerzo. Si el rechazo es voluntario y permanente no podríamos hablar de pobreza sino de un estilo de vida. Sin embargo, si el rechazo se debió a falta de convicción de la utilidad de dicha tecnología o práctica ó en la ausencia de recursos o de no haber sido considerado prioritario, podríamos estar ante un caso de pobreza relativa que pudiera tomar más o menos tiempo en subsanarse. Así que, en la Anarquía, no debemos esperar un fin de la historia ni un paraíso terrenal.


Finalmente...

Esto no significa que los debates entre atexs y espiritualistas, vegetarianxs y omnívorxs, lxs que apoyan y lxs que rechazan X, Y y/o Z vayan a dejar de existir o suprimirse ni pretendo desalentarlos, sino recordar que en la mayoría de los casos se trata de asuntos tangenciales al anarquismo y cuyo debate a de continuar aún en una sociedad anarquista.

Continuemos la tarea de demoler mitos, aún cuando esto implique cuestionar nuestras convicciones libertarias. Esto fomentará que aquellos que dudan que nuestro afán por defender la libertad pueda ser compatible con el respeto de la más amplia diversidad comprendan que el anarquismo es un movimiento honesto y responsable dirigido a combatir la opresión y la coerción sin imponer una sola identidad cultural ni forma de vivir, siempre que no se invada la igual-libertad de los demás.

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La Ética Como Práctica Social Anárquica

Reynaldo Padilla-Teruel
Sociólogo
reynaldo.padilla@upr.edu

Ponencia para North American Anarchist Studies Network (NAASN) Conference 2012 en
San Juan, Puerto Rico.



Palabras claves: *ética social *socialización y organización social *tradición y prácticas sociales


Breve Exposición

Cuando la moralidad se convierte en regla, en ley, y hay un poder que la representa (Estado, religión, mercado, etc.), algo tan ambiguo como ser moral se convierte en una orden clara y precisa, en un mandato. La construcción de esta “universalidad” -seguir la ley- nunca será moral ya que desplaza las elecciones del yo moral a un mero estatuto donde solo finge ser juez de la conducta apropiada o no apropiada, [cumplí o no cumplí].

La existencia de cualquier ley o regla que intente ser universal, además de ya estar destinada a desvanecerse por sus falsas formas, crea la ilusión de “orden” y se hace pasar como “necesaria” para la vida en comunidad, opacando o casi desapareciendo la voluntad del yo moral de actuar libremente para con los demás. Es bastante popular la creencia que ante la ausencia de leyes la vida sería un completo desorden y un caos. Tal aseveración se puede interpretar de varias maneras. Más que pensar en caos o desorden social, pienso en desorden moral o ético. Además, se puede interpretar de dicha premisa que lo único que me motiva o me mueve a no hacer el “mal” es la ley, es que seré castigado por ello. Tal cosa lo que hace es perpetuar la supuesta necesidad del Estado-Nación para el orden social y la dependencia en un sistema ético-moral rígidamente prefabricado que deje casi moribundo a nuestro yo moral. Este canon moral muchas veces lo internalizamos y es lo que utilizamos para fundamentar o mediar nuestra relación con los demás; esto es que respondemos a las normas de socialización impuestas por el Estado más que a nuestros instintos de sociabilidad como seres destinados a vivir colectivamente.

Cuando el individuo social, ya sumergido en este entramado de leyes que él ha digerido como zombi u obedecido como soldado piensa en mismo y se extraña, siente que ha perdido su individualidad, siente que se ha opacado frente al brillo de la multitud. Se percata por vez primera (o concientiza) que el Otro es su restricción. A este individuo desolado en un desierto moral que no le pertenece no le queda más salida que la de boicotear su propia socialización mediante “la inmoralidad”.

Podemos plantear entonces que esta “inmoralidad” asumida por el individuo es más bien un resentimiento que este manifiesta ante la impotencia de poder estar en “control” de su propia socialización. En su necesidad de lo que se piensa es su libertad, este individuo intenta liberarse rompiendo con los símbolos que interpreta como opresores. Uno de ellos puede ser la falsa pretensión de solidaridad con algún otro y es por eso que se desiste de la misma. El problema recae en que luego de este distanciamiento no se reformula una nueva relación con el otro, sino que esta, la relación con el otro permanece dislocada. De manera que el individuo, mediante su intento de liberación, de recuperar su individualidad, ve como alternativa casi inmediata el romper los vínculos sociales con su comunidad y su acción participativa, y solo se preocupa por sus propios asuntos; sin cuestionarse el papel del Estado en dicha ruptura con “lo social”.



Discusión

El Estado y su organigrama jerárquico funcionan como modelo de organización hasta para la organización de la “oposición” paraestatal o “apolítica”. Para detener este círculo vicioso urge la necesidad de detener la reproducción de las formas de socialización que nos han sido transmitidas a través del Estado. Necesidad que surge a raíz de la sedimentación y cristalización de la acción social ante la aparente disolución del poder de los Estados-Nacionales. Poder del cual el sector financiero global se fue apoderando poco a poco y la actual crisis financiera da testimonio de ello. Luego del “rescate” a los bancos por el gobierno estadounidense, tal traspaso de poder quedó confirmado y verificado.

¿Cómo se puede renovar la organización y la práctica social a partir de una ética de instancia colectiva y no de los principios ético-morales que representen y a la vez justifican el Estado? ¿Cómo renovar el espacio social para que la organización se dé más sólida? ¿Cómo poner en práctica algo que ya conocemos para que sea innovador? Se ve como necesario entonces la reivindicación con los demás individuos a través de una socialización libre o lo más libre posible de la intervención del Estado. Reconocer y comprender al otro individuo en una instancia donde el Estado no lo justifique aparece también como imperante, a su vez necesario para esta reivindicación con este otro individuo en su instancia más pura. Para esto nos ayuda una ética que nos coloque para con él. Una ética social estética que reconozca su carácter y esencia máxima, la otredad.

Técnicamente la práctica de principios o códigos éticos son algo a lo cual uno se acoge o se involucra, pero en algún escenario dado, de ahí que se conozcan éticas profesionales o aplicadas a algún campo en específico. Por el contrario, la práctica de la ética a partir de la instancia colectiva del individuo, la convierte en un acto de voluntad sin arbitraje ni opresión, lo que puede ser llevado a una práctica social relativamente libre y horizontal.

La moral no es una cuestión estrictamente teológica o teísta, sino que el concepto moral está más íntimamente ligado y relacionado al concepto de tradición. Podríamos hablar de que esta o aquella moral proviene una u otra visión religiosa o política, pero ¿qué tal de una moral apolítica o atea? ¿Estaríamos hablando entonces de lo amoral? Me parece que antes de pensar el algo “amoral” debemos pensar en la tradición como lo que posibilita las diferentes morales o hasta lo “amoral”. Dentro de la tradición es que suceden nuestras visiones e interpretaciones del mundo y es donde se puede dar la verdadera crítica a la(s) moral(es) o a la tradición misma.

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Reflexiones filosóficas sobre el anarquismo y las luchas nacionales en un país colonial

Disertación de Damián Hernández Marrero en la 3ra Conferencia de la Red de Estudios Anarquistas de América del Norte

[...]
"Cuando un grupo de seres humanos se asienta y se reconoce como parte integral de un lugar (hablamos de un territorio físico: un país) este no podrá nunca aguantar que se le robe y se usurpe el lugar en el que vive. Por otro lado, no podrá soportar que se le esclavice y robe el fruto del trabajo que hace –es decir que se le robe el producto que creo en el lugar o gracias a los recursos del lugar (la tierra) — en dicho país. Es aquí, donde aparece el sentimiento patrio, un sentimiento de pertenecía a un pedazo de tierra, que se demarca por divisiones contractuales o ambientales, o un sentimiento de pertenecía por afinidades sociales en un lugar definido, que vinculan aspectos culturales, como el idioma, las tradiciones y una conducta moral, o una satisfacción individual y hasta ideológica. Todo esto, choca con la teoría anarquista que aspira y pretende cambiar las mentalidades conscientes que rondan sus filas revolucionarias. Los anarquistas quieren la destrucción del Estado y con ello toda idea de nacionalismos que proyectan las fuerzas de poder. Pero, el sentimiento de pertenencia no es un carácter necesario para el sentido de la palabra nacionalismo, sino un principio mayor que se relaciona, en la opinión de un anarquista, erróneamente con el nacionalismo estatista. Todos los hombres y mujeres, sean internacionalistas, por el lado anarquista o socialista estatista, o no, tienen en grados el sentimiento de pertenencia. Cada uno, reconoce que es de un lugar al que pertenecen, sea por nacimiento o por afinidad."
[...]
"Las condiciones de los independentistas como de los anarquistas y socialistas estatistas son las mismas dentro de una colonia. Mientras, el país en el que viven y luchan este bajo el yugo de un país imperialista, remitámonos a Puerto Rico y el dominio colonia que tiene los Estados Unidos sobre él, no podrán para nada seguir adelante la tarea de la revolución social. Primero, porque los países opresores provocan la alienación de los pobladores, tanto económico como culturalmente, haciendo que se oscurezca el sentimiento de pertenencia (la patria natural) que se refleja por medio de la tradiciones, el idioma y las costumbre morales, para así imponer la tergiversada idea de patria política como significado de nación y así impedir que los seres conscientes del país no promueva cambios sociales que los lleve a perder el territorio que usurpan. Segundo, el gobierno opresor, que en Puerto Rico como país colonial, impone el sistema de explotación capitalista, construye una estructura de poder estatal fuerte en el que se le permita obtener el plusvalor mayor del trabajo que los ciudadanos (puertorriqueños) producen en el país. Aún más, en el caso de Puerto Rico, el gobierno de los Estados Unidos creó las condiciones para que las empresas, especialmente estadounidenses, pudieses explotar a los trabajadores y sacar el plusvalor (ganancia) mayor, sin tener que invertir mas del mínimo requerido, y así enriquecerse a costa del trabajo y del esfuerzo de los puertorriqueños."


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También puede visitar el blog de La Acción Libertaria, organización anarquista dedicada a difundir el libertarismo en Puerto Rico.

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Formas en que el socialismo es liberador para el individuo

Antes de pasar al bosquejo que he de esbozar, es importante tener unas cosas claras. Primero: el tipo de socialismo por el que abogamos es el socialismo libertario, o anarquismo (en este texto usaré ambos términos de manera intercambiable), que no ha de confundirse con el socialismo marxista y autoritario característico de los bolcheviques. Ninguno de nosotros cree que a la gente se le debe obligar a trabajar en lo que les exija el Estado, no sólo debido al hecho de que no creemos en la coerción sino porque creemos -como ya sabrán- que el Estado es innecesario y dañino. Abogamos por un socialismo que es 100% voluntario.

Cuando se dice que el socialismo es liberador para el individuo nos referimos a su libertad para desarrollar y poner en práctica sus talentos, llevar a cabo actividades que le satisfagan y tener control sobre sus vidas y sus comunidades. Y ¿cómo logra esto el socialismo libertario?

  • Proveyendo las necesidades materiales para todos en una sociedad. Es imposible hablar de mucha libertad o poder individual si se tiene que estar pagando renta, comprando combustible, comida, medicina, etc. y se esta limitado en opciones de empleo. Organizando una sociedad donde nadie tenga que pasar hambre, frío, o temer quedar sin hogar, hacemos posible el ejercicio de la verdadera libertad individual.
  • Incrementando los niveles de interacción social y cooperación. La individualidad es producto de relaciones sociales, y sólo aprendemos a diferenciarnos del resto de las personas que conocemos -formar opiniones propias y negociar nuestras posiciones sociales- a través de la interacción con otra gente. Por lo general, quienes se han criado con poca interacción social carecen de la auto-confianza y destrezas sociales para articular propiamente sus deseos, sin mencionar pensar y actuar de manera independiente. Es por esto que al promover más interacción social y cooperación, el socialismo libertario contribuiría a desarrollar mejor estas destrezas necesarias para el alcance y práctica de la libertad.
  • Involucrando a la gente en las decisiones que afectan sus vidas. La libertad individual carece de significado si el individuo carece de todo poder. Al darle a cada cual el poder de decidir y/o moldear como sus comunidades se organizarán y trabajarán e involucrándolos en las instituciones que salvaguardan su libertad, el socialismo libertario asegura que cada individuo pueda actuar libremente sobre cada aspecto de la sociedad que lx afecte personalmente.
  • Proveyendo educación, instrucción y/o entrenamiento de alta calidad todx aquel/la que lo desee. Al momento que se escribe esto, la educación se encuentra alienada, mal paga y cara. Al tumbar las barreras de costo y disponibilidad junto con las barreras entre los que enseñan y los que aprenden, el socialismo libertario le provee a la gente la habilidad para desarrollar sus conocimientos mientras se responsabilizan por su propio aprendizaje. Al ya no presentar a los estudiantes como meras tuercas pasivas en una máquina llamada el sistema educativo que está diseñada para producir esclavos asalariados, la gente contará con la libertad para enseñar, aprender y formar redes o asociaciones educativas para el beneficio propio y de la sociedad en general. Las repercusiones que tendría esto sobre la libertad individual no es muy difícil de imaginar; más oportunidades, más ideas para desarrollar, etc.
  • Desmantelando todo discrímen institucional por razón de género, etnia, preferencia sexual o cualquier otro componente de identidad personal. La libertad individual en la sociedad se encuentra restringida por las barreras artificiales entre las personas. La idea de libertad heredada por nosotros desde la "ilustración" es una "libertad" para hombres blancos y occidentales que en realidad significa libertad para poseer, colonizar, abusar y explotar de la gente y la naturaleza. Al desmantelar las estructuras sociales que crean y perpetúan esta dominación, el socialismo libertario busca eliminar estas formas de discrímen y a su vez promover la libertad individual.

    En resumen, incluso dentro de una sociedad capitalista, los socialistas libertarios promueven la libertad individual en todos los niveles posibles. Una lectura incluso superficial de nuestra literatura o investigación de nuestras tácticas traerá a la luz términos como acción directa, auto-expresión, auto-liberación, asociación libre y autonomía. A diferencia de otros movimientos políticos, no buscamos que políticos, oficiales de uniones, partidos "revolucionarios" o heroes que nos liberen - el socialismo libertario es sobre tomar la responsabilidad de mejorar la situación propia y hacerlo tú mismx.

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