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La vuelta del optimismo al anarquismo (de cualquier localidad)

Cuando digo optimismo no pretendo proyectar la retórica panfletaria y derrotista que nos invita aceptar nuestra condición de subordinados y a dar más para alcanzar el éxito convertido en ascenso que nos espera "a la vuelta de la esquina" profetizados en los libros "motivacionales y de autoayuda". Tampoco el optimiso exacerbado a lo Kropotkin (ojo, que me encanta el contenido de su obra y su estilo sencillo al escribir) de que pronto y con la insurrección armada acabaríamos con la criminalidad y la pobreza de un tirón; de una vez y para siempre (tampoco pretendo proponer que este escritor anarquista creyera o propagará estas ideas precisamente, pero es una interpretación fácil de llegar luego de leer algunos de sus textos más conocidos). Y es que hay mucho por hacer en pro del libertarismo y se puede hacer de muy buen ánimo.



Por ejemplo, el Colectivo La Acción Libertaria (Puerto Rico) ha trabajado unos círculos de lecturas de textos anarquistas que es un resurgimiento (o hasta un comienzo) de compartir la teoría e historia del anarquismo. Esto es importantísimo si queremos promover y afinar el pensamiento anarquista. No se trata sólo de oponerse al Estado sino de crear una alternativa al sistema capitalista actual. Sin embargo, no hay que reinventar la rueda. Hay muchos textos libertarios (y no-libertarios) útiles para abrir nuestras mentes a nuevas formas y expectativas.

Este colectivo también lleva su blog y algunxs integrantes del mismo son colabores regulares de Semillas Libertarias. Acá no nos conformamos con hacer la revolución por la Web. Sabemos que se trata de mucho más que eso. Pero siendo un mecanismo costo efectivo para hacer accesible a los puertorriqueños material anarquista pues no podíamos hacer más que intentar. Y no me quejo del resultado. Lectores de todo el mundo se han acercado a los textos aquí publicados y más de un artículo ha sido re-publicado en otros blogs.

Además, en enero de este año se celebró en el Ateneo Puertorriqueño la 3ra Conferencia anual de la NAASN dónde participaron conferenciantes locales y de diversas partes del mundo. Las mismas muestran el creciente interés de insertar el movimiento anarquista local dentro del marco internacional.

Por último, se ha inaugurado recientemente el Centro Social CCC en la avenida Manuel Fernández Juncos en Santurce. Han presentado conferencias y talleres de diversos y variados tópicos y este sábado 13 de octubre tendrán un taller de ajedrez básico. Claramente, no todoo tiene que ser lata política y grito de rebeldía. El CCC va abriendo camino entre las muchas cosas que se le puede ofrecer a la comunidad y junto a la comunidad partiendo de los principios éticos del libertarismo.

Todo esto debe ser motivo de renovado optimismo para quienes creemos en el socialismo desde la libertad individual. Aún cuando se acercan las elecciones generales y los vecinos vayan sacando esas viejas banderas partidocráticas que a no pocos nos roban un poquito el ánimo, recordemos que queda mucho por hacer, por orientar, por escribir, por compartir, por aprender y por vivir. Porque el anarquismo es vida pura, un movimiento que surge y resurge del deseo de vivir, cómoda, tranquilamente y en paz con los demás. Seguimos cuestionando el status quo pero ya sin desasosiego,  pues tenemos muchísimo para ofrecer que favorezca una mejor convivencia social. Y esto vale para Puerto Rico y para el mundo entero.

¡Lucha sí! Buen ánimo, alegría y salud también.
Gracias por leernos y sigan en contacto.

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El valor de (A)mar

No creo en las naciones,
no creo en los Estados,
propiedad ni jerarquías.
Creo en la libertad
en la solidaridad
y la autonomía.

Ningún mercado excepto el libre
aunque creo en el socialismo
y la independencia.
No es contradicción, sólo necesidad
de la libertad y la igualdad
que no propulsan ni logran
ni los nacionalistas ni marxistas.

Creo que ninguna estrella en bandera negra
es mejor que una en un trapo manchao de sangre.
Hay una revolución que se puede hacer
sin tiros ni tan siquiera armas;
Bakunin le llamó Revolución Social
pero yo sólo le llamo tomar lo que es nuestro-
desangrar al Estado
y los vampiros del capital
es nuestro deber
y abrir el paso a las próximas generaciones.

Odio también las corporaciones
no porque son de "afuera" o monopolicen,
sino porque ninguna construye o produce,
ninguna se sostiene por y para la necesidad
sólo el lucro o la vanagloria.

Yo sé que la política no vende,
pero si eso es lo que yo quisiera
montaría una tienda en el condado.
Prefiero hacerte pensar y despertar la rabia
de saber que todos los días
a muchos los cogen de pendejos.
No hay honor en el emplear,
sólo en cooperar;
nunca verán mejor receta a la pobreza
que armar a los desposeídos
de la artillería del trabajo igualitario.

Te preguntarás quien soy,
pero te diré, ¿qué carajo importa?
¿Acaso arrasa menos
un río sin nombre en una tormenta?
Soy un fantasma negro
hijo del molotov y de la asada
que igual destruye y construye
porque no soy un cliché
ni un líder sindical.
Soy la llama que arrasa al que se cree árbol
y tapa nuestro sol
para que el bosque de arbustos pueda florece.r

Soy prueba del valor de amar
del amor que libera y no amarra,
de un "te amo" que no se traduce a "soy tu amo"
de un amor que no distingue entre familiar y extraño;
soy la furia del río detrás de la represa
sin quien quiera identificar cada gota.

-Eduardo Aladino


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Reflexiones filosóficas sobre el anarquismo y las luchas nacionales en un país colonial

Disertación de Damián Hernández Marrero en la 3ra Conferencia de la Red de Estudios Anarquistas de América del Norte

[...]
"Cuando un grupo de seres humanos se asienta y se reconoce como parte integral de un lugar (hablamos de un territorio físico: un país) este no podrá nunca aguantar que se le robe y se usurpe el lugar en el que vive. Por otro lado, no podrá soportar que se le esclavice y robe el fruto del trabajo que hace –es decir que se le robe el producto que creo en el lugar o gracias a los recursos del lugar (la tierra) — en dicho país. Es aquí, donde aparece el sentimiento patrio, un sentimiento de pertenecía a un pedazo de tierra, que se demarca por divisiones contractuales o ambientales, o un sentimiento de pertenecía por afinidades sociales en un lugar definido, que vinculan aspectos culturales, como el idioma, las tradiciones y una conducta moral, o una satisfacción individual y hasta ideológica. Todo esto, choca con la teoría anarquista que aspira y pretende cambiar las mentalidades conscientes que rondan sus filas revolucionarias. Los anarquistas quieren la destrucción del Estado y con ello toda idea de nacionalismos que proyectan las fuerzas de poder. Pero, el sentimiento de pertenencia no es un carácter necesario para el sentido de la palabra nacionalismo, sino un principio mayor que se relaciona, en la opinión de un anarquista, erróneamente con el nacionalismo estatista. Todos los hombres y mujeres, sean internacionalistas, por el lado anarquista o socialista estatista, o no, tienen en grados el sentimiento de pertenencia. Cada uno, reconoce que es de un lugar al que pertenecen, sea por nacimiento o por afinidad."
[...]
"Las condiciones de los independentistas como de los anarquistas y socialistas estatistas son las mismas dentro de una colonia. Mientras, el país en el que viven y luchan este bajo el yugo de un país imperialista, remitámonos a Puerto Rico y el dominio colonia que tiene los Estados Unidos sobre él, no podrán para nada seguir adelante la tarea de la revolución social. Primero, porque los países opresores provocan la alienación de los pobladores, tanto económico como culturalmente, haciendo que se oscurezca el sentimiento de pertenencia (la patria natural) que se refleja por medio de la tradiciones, el idioma y las costumbre morales, para así imponer la tergiversada idea de patria política como significado de nación y así impedir que los seres conscientes del país no promueva cambios sociales que los lleve a perder el territorio que usurpan. Segundo, el gobierno opresor, que en Puerto Rico como país colonial, impone el sistema de explotación capitalista, construye una estructura de poder estatal fuerte en el que se le permita obtener el plusvalor mayor del trabajo que los ciudadanos (puertorriqueños) producen en el país. Aún más, en el caso de Puerto Rico, el gobierno de los Estados Unidos creó las condiciones para que las empresas, especialmente estadounidenses, pudieses explotar a los trabajadores y sacar el plusvalor (ganancia) mayor, sin tener que invertir mas del mínimo requerido, y así enriquecerse a costa del trabajo y del esfuerzo de los puertorriqueños."


Para acceder a la lectura completa pulse aquí.
También puede visitar el blog de La Acción Libertaria, organización anarquista dedicada a difundir el libertarismo en Puerto Rico.

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¡¡¡Anuncio importante!!!

La 3ra conferencia anual de la Red de Estudios Anarquistas de Norte América North American Anarchist Studies Network) se llevará a cabo el próximo 7 y 8 de enero de 2012 en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en Viejo San Juan.



Algunos enlaces realcionados:
Sitio del NAASN
Blog de NAASN

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Sobre el anarquismo y la violencia

Por: Aladino y Alexander

    El anarquismo, en general, surge de dos supuestos: todos los seres humanos son iguales y nacen libres, pero se crea divisiones basadas en, o buscando el privilegio. De aquí surgen las nacionalidades, las diferencias de clase, las diferencias raciales y otros tipos de discrimen ficticios. Con esto en mente, los anarquistas en general entonces vemos el origen de la moral en este reconocimiento natural de igualdad y libertad en todos los de nuestra especie y vemos la ley positiva, entiéndase la ley coercitiva del Estado, como injustificable y arbitraria.

    Ya esto sentado, hay que tener en cuenta las formas en que el modus operandi del Estado es violencia. El Estado, por ejemplo, unilateralmente exige a todos bajo su mando que lo apoye económicamente por medio de impuestos, muy astutamente llamadas “contribuciones” en nuestro país, so pena de cárcel. Se nos pide que legitimemos la perpetuación del mando-obediencia por medio del voto y de contratos enforzados por la ley del Estado, bajo cual se puede defender la extorsión, explotación y se viabiliza el mantener corporaciones inmorales sin permitir que a través del boicot se caigan por su peso. Ejemplo concreto pero cercano: en el actual estado de las cosas, no importa cuanto la gente proteste y hasta se interpongan a dicho proyecto, el famoso Paseo Caribe se construyó exactamente donde es un detrimento para el ambiente y la mayoría de los puertorriqueños. Sólo favorece a los empresarios que le sacarán provecho económico. En una sociedad sin Estado, no hubieran siquiera podido poner una piedra fuera de sitio si le molestara a cuanta gente como le molesta los atropeyos contra el ambiente y el pueblo puertorriqueño hoy dia.

    Por otro lado, la mayoría de nosotros en el Colectivo de Acción Libertaria sólo apoyamos la violencia como método de autodefensa.

     Esto por varias razones. Por un lado, el Estado se caracteriza por la coerción y varias formas de violencia; sólo el Estado es culpable de los impuestos, la expropiación, los encarcelamientos hasta por problemas supérfluos, la represión contra manifestantes y el individuo en general a mayor o menor escala, la censura y el discrimen institucionalizado. Sin embargo, el Estado no es más que una abstracción de a lo que se reduce todo: gente. Y, en esa mentalidad, le podemos cambiar el nombre a la violencia desde un punto de vista individual en ves de conceptual y nos encontramos con igual valores de violencia: robo, amenaza, violencia física, verbal y emocional, captura de rehenes, censura de diversas clases y en general odio discriminatorio en favor de la propia etnia, clase social, “nacionalidad” e incluso, para los de nosotros que apoyamos más específicamente la causa ambiental y de los animales, en favor de la propia especie.

    Por otro lado, el anarquismo se diferencia de otras visiones políticas de izquierda en que aunque en general se busca un mundo más justo por encima de simplemente más prospero para algunos pocos, el anarquismo en todas sus vertientes hace un énfasis y particular valorización sobre la libertad individual. Nosotros abogamos por una sociedad donde tú puedas ser tú y yo pueda ser yo sin que a ninguno de los dos lo obliguen a ser como el otro, y tanto el alcance como los límites dentro de una sociedad caerían dentro de estos parámetros. A esto, filosófico-éticamente hablando, se le ha llamado el principio del voluntarismo, y en términos resumidos consiste en lo siguiente: a cada ser humano se le respetará la libertad individual y su integridad física siempre y cuando respete la libertad individual e integridad física de sus semejantes. Parece simple, pero tiene implicaciones fuertes. La violación, el robo, agresión física, censura, intimidación, violencia emocional, la expropiación y el exilio (que no sea voluntario) están expresa y manifiestamente condenados ya desde este principio, y deja inválido moralmente la mera existencia del Estado. También, al no delimitar de manera tan cercana y específica a qué ser humano aplica, se sobre entiende que aplica a todos sin discrimen de gentilicio, etnia, género, sexualidad, etc. De una manera u otra, los anarquistas en general nos subscribimos a este principio, y en base a él nos oponemos a la existencia del Estado y todas sus formas de violencia.

    Sólo falta un tema por tocar en términos de la acción libertaria de los anarquistas y la violencia: de qué manera este principio justifica la violencia en autodefensa. Y es bastante claro. Si no se te respeta la libertad individual y/o integridad física propia o de cualquier grupo, se les contesta hasta lograr obtener o recuperar dicha libertad. ¿El Estado nos miente y esconde información? Aportemos a sacarle la información hasta por los poros y de todas las fuentes posibles. ¿Nos expropiaron la casa? Ocupemos un edificio abandonado, o construyamos en un terreno vacío.

    Hay varias formas de contrarrestar la violencia, grandes y pequeñas, en proporción con nuestras fuerzas y recursos. Lo primero y más importante es generar la mentalidad de reconocer los verdaderos y más fuertes derechos humanos, que radican en la igual-libertad-para-todxs, que es la mayor libertad a la que podemos aspirar. Es perfectamente plausible la revolución social, paso a paso, con la creación de consciencia y el recordarle al individuo del archipiélago su poder inherente político como individuo que tiene derecho a tener donde vivir, que comer y a que dedicarse, sin tener que recurrir a la violencia hacia individuos que son inocentes.

    Libertad e igualdad; es lo que buscamos y creemos, algo que el Estado no nos dará y nos ha negado a lo largo de la historia. El negarnos ambas cosas son actos de violencia, que al nosotros no resignarnos a ella da paso a que nos agredan físicamente, según su ley coercitiva y violenta. Obligar al pueblo a ofrecer su mano de obra con sólo perecer como alternativa a unos pocos para que ellos se enriquezcan es violencia y opresión.

    En Puerto Rico desde los comienzos del siglo XIX se le quito la libertad al obrero puertorriqueño, cuando en contra de la voluntad de los individuos del archipiélago se les impuso el régimen de la libreta, en donde toda persona de escasos recursos se les obligó a trabajar para un propietario de haciendas y hacer todas sus compras en dicha hacienda. Esto hizo que el puertorriqueño, que antes sólo trabajaba fuera de su casa para conseguir dinero para algo que necesitara, se le convirtiera en un proletario a tiempo completo y sin opción de sobrevivir autogestionado como lo hacia hasta finales del siglo XVIII cuando vivía de sus cosechas.

    Por tanto, entendemos que nuestra violencia debería ir por etapas. Primero autogestionar lo necesario, contrario a lo que el gobierno quiere, que es que trabajemos para un patrono que se enriquece a cuenta de uno. Luego usar nuestro ejemplo para ayudar a otros e incitar a más personas a la autogestión y de esta manera seguir violentando lo que el gobierno propone como que es disque mejor.

    La violencia física solo la deberíamos utilizar como forma de defensa personal contra el poder que nos ataque. No creemos en atacar primero como mejor estrategia porque no muchos entenderían la razón del ataque. Debemos ser pacientes y esperar el momento adecuado en el que el pueblo entienda y se una a la insurrección. De no hacerlo con el favor del pueblo, estaríamos exponiéndonos a la crítica, la mala interpretación del por qué se hizo y nos echaríamos al pueblo en contra.

    Es por eso que proponemos primero una violencia educativa, acompañada de ejemplos de puertorriqueños en Puerto Rico—porque el lema del pueblo es “aquí no se puede”—y así demostrar que aquí sí se puede, y que contra toda autoridad seguiremos violentando cualquier imposición que ellos decidan en contra de nuestra libertad.


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Expresiones anarquistas dentro de la prensa y la cultura proletaria puertorriqueña de principios del siglo XX (1899-1911)

Por malrosen
[Brevísimo fragmento]
Los anarquistas puertorriqueños se consideraban personas del futuro, como abogaba Luisa Capetillo, y aunque no elaboraron un discurso basado de la propanganda “a través de los hechos”, es decir, por la vía de la violencia revolucionaria, llevaron un ejemplo a través de sus vidas. Capetillo consideraba a sus camaradas anarquistas como “los hombres y mujeres más justos, equitativos, humanos, amigos, leales y seguros compañeros a pesar de las distancias. Valientes y decididos defensores de la fraternidad universal. …” Es de aquí que nace la práctica de los santos laicos. Estos eran los obreros que dedicaban su vida al ideal, abandonando cualquier tipo de vicio que pudiese corromperlos, dedicándose en una forma casi religiosa a la “causa”. Estos dejaban de fumar y de beber pues creían, como afirmaban en su periódico El Eco del Torcedor, que estos vicios “ha[n] robado á la mesa abundancia, obligando al hombre a pedir limosna en la calle” y “ha[n] llenado las casas de corrupción, y de locos, con sus lamentables víctimas.”
Para el resto del texto acceda aquí. O puede conseguirlo en nuestra sección de Semillas en pdf.

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