La miseria del populismo

Más de lo mismo

Es sencillo: solo el trabajo produce las riquezas del mundo. O sea, las riquezas que pueda apropiarse cualquier corporación utilizando el marco político-legal vigente es producto del trabajo de otrxs también. O sea, que si el Estado se apodera de una mayor parte de los ingresos de una corporación estaría tomando una mayor parte del producto del trabajo de otrxs para financiar su proyectos  en favor de "todxs": en favor de El Pueblo. Curiosamente lo hará contratando a las mismas u otras corporaciones (Alianzas Público-Privadas o monopolios estatales, tal vez) redistribuyendo las ganancias a quienes les de la gana o creando mounstruos más poderosos que los que pudieran subsistir en un libre mercado. Peor aún, estas empresas no tendrían ningún incentivo para dar mejores servicios y evitar el despilfarro, porque tendrían ingresos recurrentes asegurados con el saqueo Estatal -- a través del Departamento de Hacienda --. El Gobierno (TM) sería el mayor comprador de estas corporaciones o monopolios sacando los chavitos de nuestros bolsillos.

Así cualquiera.

¿Quién nos aseguraría que no terminarán funcionando tan mal cómo la tarjeta de salud o la Autoridad de Energía Eléctrica? ¿El Gobierno (TM) mismo?

Las cabras velando las lechugas. O sea, más de lo mismo.

Las corporaciones detestan el libre intercambio


Las corporaciones suelen mantener sus criterios acerca de cuán viable es continuar produciendo lo que producen basado en sus profits. Estos profits (en la actualidad) suelen ser el resultado de una combinación entre la apropiación directa de gran parte de los beneficios resultantes del intercambio de la producción por considerarse lxs dueñxs del capital (medios de producción, etc.) y/o de poder cobrar a lxs consumidorxs (aunque sea a través de sus distribuidorxs) una mayor tajada por sus productos patentados, con derechos de autor u otras restricciones artificiales.

Contemplemos la posibilidad de aumentar los impuestos a los ricos y a sus corporaciones para beneficio de El Pueblo. Tomemos como ejemplo un sistema de salud estatal y "gratuito". ¿De dónde recibirá las clínicas todo lo que necesita para operar cabalmente? Pues de los contribuyentes. Estos tendrían que costear además los intereses de cualquier préstamo tomado por El Gobierno (TM) para poder cumplir cierta cantidad de promesas de campaña que le permitan reválidar el año entrante.

Ahora bien, consideremos que este sistema de salud se costea con una mayor "aportación" de las corporaciones al fisco. ¿De dónde sacarían las corporaciones estos fondos? De sus ingresos, los cuáles, como se ha dicho anteriormente, son producto de la apropiación del producto del trabajo de otrxs. Pero las corporaciones solo existen para obtener profits. Así que lo que les saque El Gobierno (TM) tiene que ser repuesto con nuevos ingresos o perecerían. No hay problema. Para esto seguramente pedirán que aumenten la cantidad de años que pueden disfutar sus patentes y/o derechos de autor y un mayor patrullaje en contra del plagio y/o la "piratería" (sufragado con los dichosos impuestos). Además, podrían buscar algún otro lugar donde puedan producir más barato pagando salarios de miseria. También buscarán como lograr que El Gobierno (TM) compre sus productos a través del Departamento de Defensa u otra agencia, para así reponer lo gastado en contribuciones. Y ni pensar en pedirles mayores restricciones ya que sacarán sus baterías de abogados para hacer valer su carácter de "personas jurídicas" en nombre de la Sagrada Constitución®.

Nada de esto es nuevo. Estos ya son los esquemas actuales del capitalismo global. Tanto en China como en EEUU, Inglaterra o Venezuela. Las corporaciones aman el monopolio y detestan el libre mercado. Por tanto, no sería prudente esperar que la centralización y estatización de servicios redunde en una mayor participación de cada individuo en los asuntos estatales. Todo lo contrario, podríamos esperar una mayor burocratización del Estado y las corporaciones lo que posibilita una escalera ascendente de gastos adicionales que nuevamente tendrían que pagar lxs creadorxs de todas las riquezas y de cualquier bienestar: lxs trabajadorxs.

Alternativas

Los denominados servicios públicos podrían ser atendido de forma voluntaria, sin necesidad de la intromisión estatal. En el ejemplo de la salud, en vez de que Las Uniones (TM) se confabulen con los planes médicos para asegurarles una clientela, bien podrían costear instituciones médicas estilo buffet donde por sólo X mensualidad los usuarios tendrían acceso a todos (o la gran mayoría de) los servicios sin costo adicional. Pero esto sería algo remediativo también, ya que Las Uniones (TM) prefieren funcionar de forma representativa, tal como lo hace El Gobierno (TM) en vez de favorecer la democracia directa y participativa. Esto suele dejar demasiado poder entre los líderes de Las Uniones (TM) a la hora de compartir la información y tomar decisiones.  Sin embargo, nunca es tarde para que las asociaciones de trabajadorxs se orienten a retomar el control sobre sí mismxs.

Aún más sencillo sería lograr alternativas costo-efectivas si los medios de producción estuvieran en manos de quienes los trabajan, pues lxs trabajadorxs mismxs podrían decidir directamente cuánto de su producción o de los ingresos recibidos intercambiarían para comprar estos servicios y si hacerlo de forma colectiva o individual, etc. Además, la autogestión de hospitales y otros centros de salud facilitaría el flujo de información acerca de qué y cuánto necesitan estos centros para operar. La posibilidad de que existiesen federaciones de empresas obreras asociadas para brindarle a su matrícula la mayor cantidad de beneficios con la menor cantidad de esfuerzo serían muy altas. Esto haría que El Gobierno (TM) careciera de uso demostrando su verdadera razón de ser: ejercer el pillaje a base de la extorsión, la coerción y el fraude.

En estos modelos alternativos los servicios públicos serían pagados por lxs trabajadorxs mismxs, tal como en la versión estatal con (los frutos de) su trabajo. La única y GRAN diferencia sería que podrían decidir directamente qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Estarían seguramente en control no solo de sus empresas sino de coordinar juntos y voluntariamente los beneficios que su esfuerzo individual y compartido pudiera ofrecerles.

A modo de conclusión

Con esto no se niega -- y mucho menos se afirma -- la posibilidad de que los servicios estatales de salud (o de educación, etc.) puedan superar en calidad a los servicios actuales en Puerto Rico. Sin embargo, se demuestra que los servicios estatales NO son una alternativa al capitalismo sino otra versión del mismo; son solo un parcho para aliviar las injusticias que provocan los privilegios corporativos. Queda claro que los servicios estatales NO son una forma costo-efectiva ni participativa para mejorar la salud o la educación para El Pueblo. La tendencia del populismo estatal es la de consolidar el poder de la élite y estabilizarlo a largo plazo simulando un nuevo "Orden" de prosperidad que o depende de nuestra total sumisión o no tiene forma de costearse sino endeudando a las futuras generaciones (retardando el sometimiento solo unas decadas más).

EL Estado del Bienestar (TM) solo busca el bienestar del Estado corporativo en caso de que el Pueblo exija todo lo que se le ha robado, incluyendo su libertad.

No seamos más víctimas del fraude ni de cuentos de camino. Es sencillamente imposible tener servicios gratuitos cuando todo se paga finalmente con trabajo. Lo que SÍ es posible sería trabajar para tener servicios que respondan a nuestras necesidas manteniendo tanto el control sobre nuestros trabajos, como de la coordinación descentralizada, libre y federada de los beneficios resultantes de los mismos.

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2 comentarios:

  1. @Sebastián

    Gracias! Es agradable saber que nuestro trabajo en este espacio llega a quienes lo saben apreciar. Esperamos seguir compartiendo textos e inquietudes a través de la red, regando semillas de esperanza y libertad.

    Saludos desde el Caribe.

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